Ir al contenido principal
No sé porqué razón se me ha ocurrido ir a leer lo que escribí hace un año exacto. 29 de Octubre de 2008. Un día cualquiera.

A pesar de que muchas cosas han cambiado, de que yo he cambiado, no he podido evitar sentirme triste y en cierto modo enfadada conmigo misma. Triste quizás por el recuerdo, por haber pasado por situaciones en las que el dolor todavía es latente y no lo puedo evitar. Enfadada conmigo misma por verme prácticamente en la misma situación.

¿Cómo se hace para dejar de tener expectativas? Para entender que hay cosas que no cambian, por más que haya buenas intenciones. Para hacerle comprender a mi mente que ya es hora de terminar ciertas etapas. De dejar de darle oportunidades a gente que obviamente no las quiere aprovechar.

Estoy cansada de promesas frustradas por algún motivo (siempre) de último momento, (siempre) más importante que yo, (siempre) extravagantemente complicado.

Quiero dejar de desconfiar cada vez que me dices que vendrás. En realidad, quiero tener la seguridad de que cuando me lo digas, lo cumplirás.

Cansada de esperar.

de rAnita nOe

Comentarios

Entradas populares de este blog

1186

Ser paciente. De paciencia y de salud, no se me dan por naturaleza. Pero las respuestas llegan y es como si entre las nubes oscuras del que podría ser o el que será se colara un rayo de sol que disipa la niebla en mi cabeza. Las respuestas llegan y los engranajes se ponen en marcha. Bien sabido es que las cosas de palacio van despacio, parece que aquí en Devon incluso un poco más, pero todo fluye y poco a poco irán sucediendo las cosas, de paciencia y de paciente. Siento la primavera llegar. Ya queda menos. Paciencia. N

1180

Luchar contra el cansancio y la soledad. Contra las espectativas, contra el no llegar. Confiar no siempre es fácil, plenamente y sin reservas, confiar. Pero siempre vale la pena, a pesar del miedo, a pesar de no saber cuáles son los planes o los tiempos. Un paso más adelante, un paso más cerca. Un nuevo trabajo. Confiar. N.

1185

Esta noche es Noche Buena. Y mañana Navidad. Las primeras que paso sola. Sola. He de reconocer que hace unas semanas era una idea que se me hacía cuesta arriba. No ha sido por falta de alternativas, sino por un sentimiento que ha surgido dentro, el de continuar hacia delante a pesar de que hay cosas en mi vida que no son como yo quisiera. Y digo esto siendo este año el que más cambios ha traído a mi vida. Cambios de los buenos, que como una moneda, tienen otra cara, a veces menos benevolente y más difícil de aceptar. Lo positivo del cambio sigue siendo increíblemente superior a los desafíos que ha acarreado. Cambiar de casa, de trabajo, de vida en un año que ya arrastraba el mal sabor de boca del 2020. Y volverán, como las oscuras golondrinas, los tiempos de pertenecer y de ser parte. Volverá el conocer y hacer nuevos amigos, compartir y ser parte de algo más allá de las cuatro paredes de mi casa. Por ahora, vuelvo a este medio, sin anunciarlo, para encontrar la voz de aquella...