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Hoy me han preguntado si todavía te echo de menos. 
Estaba la pregunta a caballo entre la curiosidad y la extrañeza. Como si el olvido viniera con fecha de caducidad, con una guía de 10 pasos, igual que los libros que venden para dejar de fumar.

No he contestado que no, ni que sí. Me ha salido un "a cada uno le lleva su tiempo".

Porque ha sido más fácil que explicar que por lo menos ya no me duermo todas las noches llorando, que ya no reviso la pantalla del teléfono 700 veces al día para ver si hay un mensaje tuyo, el que mi corazón anhela pero mi cabeza sabe que no llegará. Que me he comprado un libro de poesía que trata sobre el amor y el desamor y que me siento identificada con los dos a la vez. Que hay canciones que cobran otro sentido aún después de haberlas escuchado durante años, tanto las que le cantan al amor como al desamor.

No, no te he olvidado. Estoy aprendiendo a vivir sin ti.

N.


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