Ir al contenido principal

difícil

-tan difícil como una trenza cosida-

Yo puedo, yo puedo, yo puedo. Lo tengo que repetir continuamente porque hay veces que me cuesta tanto que me creo frágil e impotente.
Me siento un poco perdida en el proceso y no tengo todas las soluciones. Me siento cansada de esta travesía y quiero terminar. A veces es más fácil dejar caer los brazos y darse por vencida. A veces. Y siento estar en medio de la nada con muchas miradas fijas en mi. Hace días que no tengo ganas de escribir, que no tengo ganas de sacar fotos, que no tengo ganas. Que intento hacer lo que se que debo hacer, y me angustia quedarme en el intento.
Escribo y lloro porque todo lo que está pasando no lo puedo cambiar, y porque me quiero superar, no quiero estar triste más. La vida no es siempre fácil, no es siempre bonita.

Dios dame fuerzas, porque yo no las tengo, dame ganas porque no las encuentro.

de rAnita nOe

Comentarios

nimue ha dicho que…
no sabes cómo te entiendo... muchos ànimos y un abrazo.
Persistencia ha dicho que…
Mucha fuerza para ti desde aca también !
vamos que se puede! todo se puede!

Saludos!

Entradas populares de este blog

1186

Ser paciente. De paciencia y de salud, no se me dan por naturaleza. Pero las respuestas llegan y es como si entre las nubes oscuras del que podría ser o el que será se colara un rayo de sol que disipa la niebla en mi cabeza. Las respuestas llegan y los engranajes se ponen en marcha. Bien sabido es que las cosas de palacio van despacio, parece que aquí en Devon incluso un poco más, pero todo fluye y poco a poco irán sucediendo las cosas, de paciencia y de paciente. Siento la primavera llegar. Ya queda menos. Paciencia. N

1180

Luchar contra el cansancio y la soledad. Contra las espectativas, contra el no llegar. Confiar no siempre es fácil, plenamente y sin reservas, confiar. Pero siempre vale la pena, a pesar del miedo, a pesar de no saber cuáles son los planes o los tiempos. Un paso más adelante, un paso más cerca. Un nuevo trabajo. Confiar. N.

1185

Esta noche es Noche Buena. Y mañana Navidad. Las primeras que paso sola. Sola. He de reconocer que hace unas semanas era una idea que se me hacía cuesta arriba. No ha sido por falta de alternativas, sino por un sentimiento que ha surgido dentro, el de continuar hacia delante a pesar de que hay cosas en mi vida que no son como yo quisiera. Y digo esto siendo este año el que más cambios ha traído a mi vida. Cambios de los buenos, que como una moneda, tienen otra cara, a veces menos benevolente y más difícil de aceptar. Lo positivo del cambio sigue siendo increíblemente superior a los desafíos que ha acarreado. Cambiar de casa, de trabajo, de vida en un año que ya arrastraba el mal sabor de boca del 2020. Y volverán, como las oscuras golondrinas, los tiempos de pertenecer y de ser parte. Volverá el conocer y hacer nuevos amigos, compartir y ser parte de algo más allá de las cuatro paredes de mi casa. Por ahora, vuelvo a este medio, sin anunciarlo, para encontrar la voz de aquella...