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Siento en el pecho la añoranza de una tarde de domingo por llover. La añoranza de un abrazo pactado.

La vida me ha regalado la distancia. Un presente que no siempre sé apreciar. Por su causa he tenido que aprender a querer sin estar, querer sin conocer, querer sin ver.
La vida me ha regalado amistades demasiado valiosas cómo para que la distancia sea un impedimento. Y aunque a veces el precio a pagar no es barato, tengo la seguridad de que no sería quien soy sin esas personas en mi vida.

Cuando me voy a dormir doy un repaso de toda la gente que no puedo ver a diario, pero que forman parte de mi vida. Me gustaría poder decirles más a menudo que los tengo presentes. Que los quiero. Gente que tiene consigo un pedacito de mi corazón.

Hoy, cuando mi cielo no está despejado y las nubes amenazan lluvia, cuando quizás no me siento todo lo fuerte que desearía, recurro al recuerdo de todos vosotros.

Hoy, cuando no podía avanzar y el día se me hacía demasiado cuesta arriba decidí redactar los agradecimientos de mi tesis. Algo que tendría que hacer al final, pero que hoy se hacía necesario. Recordar a las personas a las que estoy agradecida por hacerme quien soy.

Una cosa lleva a la otra y recordé a algunas personas que quizás no tienen nada que ver con la tesis, pero que aportan de sus vidas a la mia y me hacen sonreir.

Tengo ganas de abrazarte porque me has dado cosas que ni siquiera te imaginas. Cosas tan sencillas como un consejo que ahora me hace feliz. ¡Tengo cejas!

Me voy a dormir con las ganas de que mañana sea un mejor día, uno menos para volver a casa.

de rAnita nOe

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Que lindo lo que has escrito...
Sobretodo la frase "Hoy, cuando mi cielo no está despejado y las nubes amenazan lluvia, cuando quizás no me siento todo lo fuerte que desearía", es tan explícita de sentimiento que llega al corazón.

Un saludo!

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