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cOmpañía


Hay días en los que la distancia se hace tan pesada que se instala sobre el pecho y no me deja respirar. Abrazar a mi gente se vuelve una necesidad, una urgencia que no puedo soportar.
No me pasa muy amenudo, y menos mal. Porque me destruye.
Cada kilómetro se vuelve infinito y el teléfono no consigue acercarme. El sentido de la responsabilidad se difumina y me dan ganas de salir corriendo.
Y parece que llorar es la única manera de vaciarme por dentro, de desempañar los pensamientos.
Desde el Viernes pasado me he sentido así, echando de menos, queriendo estar en otro lugar pero sabiendo que no puedo.

Pero gracias a Dios tengo a mi alrededor personas que hacen que ese sentimiento se aplaque.
No hay manera posible de sustituir a aquellos que están lejos. No. Pero es gratificante contar con gente que te quiere.

Ayer R. me mimó todo el día. A pesar de que hacía un día nublado y se pasó toda la tarde lloviznando me acompañó a hacer fotos. Ésta de arriba es una de las que me sacó. ♥
Gracias, mil veces gracias.

Los amigos son la familia que podemos elegir.

Por la noche disfrutamos de la compañía de P. y N. que volvieron después de 3 meses en otra provincia haciendo sus prácticas. Ahora nuestra "familia" vuelve a estar completa.

de rAnita nOe

Comentarios

Persistencia ha dicho que…
Mujer! me he cambiado de blog :)
sin querer borre el otro, pero en fin... es algo parecido pero de todas formas necesitaba un cambio.
Espero que me sigas visitando :)

un abrazo



cla.-

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