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se fue

Ha llegado el viento, arrasando. Igual que las lágrimas arrasan nuestros ojos. J. ha muerto. Y aunque la situación era tan delicada que el hecho de que sobreviviera todos estos días ya es un milagro, nuestros corazones sienten la pérdida. Sería mucho peor no tener la esperanza de que Cristo volverá y estas situaciones se acabarán. En cierto modo, a través del dolor, podemos ver que J. ya está esperando, somos nosotros lo que tenemos que continuar peleando.
Cada vez que me enfrento a una situación así (demasiadas ultimamente) no puedo dejar de recordar a aquellos familiares que ya no están vivos. Algo se encoje por dentro.

La primavera, promesa de renuevo, también ha llegado, recordandonos que donde una vez hubo muerte, vuelve a resurgir la vida. Gloria a Dios.

de rAnita nOe

Comentarios

nimue ha dicho que…
Un abrazo, Ranita. Todo tiene su razón. Tú lo sabes y yo también. Aunque duela. Pero todo es parte de lo mismo. Ojalá algun día podamos comprender. B7s.