Ir al contenido principal

dare


Supongo que necesito sacar las ideas de mi cabeza para poder dormir. 
Me da rabia que me juzguen. Mucha. 
Todavía me sorprende que te hayas atrevido a decirme que no tengo dignidad por haber conservado una amistad con alguien que me hizo daño en el pasado. 
Tienes razón. Me hizo daño. Mucho daño. Más del que nadie me había hecho antes. 
Pero gracias a eso aprendí muchas cosas sobre mi misma. Aprendí a cuidarme, a protegerme. Aprendí a entregarme sin miedos, a pesar de conocer el riesgo de que te lastimen. Entendí también que se puede perdonar después de haber sido lastimado, que las heridas se curan y que a pesar de las cicatrices siempre es mejor mirar hacia delante. Los errores ya se cometieron. No vale la pena vivir en ellos. 

Deberías darte cuenta de que esta experiencia de mi pasado me ayuda a tenerte paciencia. A esperar algo mejor de ti. Porque a pesar de que casi todas las personas que te conocen y a mi también, me dicen que no eres un buen amigo, que no confíe en ti, sigo queriendo darte la oportunidad de no mentirme, de no manipularme, de no utilizarme. Lo más gracioso de todo es que lo haces creyendo que no me doy cuenta, que nadie se da cuenta. 

Te molesta que un amigo del pasado me hiciera daño y no te das cuenta de que tú no estás haciendo nada que pueda decir que eres mejor persona o mejor amigo que él. 

Como una vez te dije, yo elijo a quién querer y a quién regalarle mi amistad. No tienes que entenderlo, tampoco juzgarme por ello. Respétalo, nada más. 

de rAnita nOe

Comentarios

JuanRa Diablo ha dicho que…
Estoy muy de acuerdo, se puede aprender mucho del dolor, incluso más que de la dicha. No sé si nos hace más fuertes pero si nos ayuda a madurar y, una vez superado, a querernos más.

Un saludo

Entradas populares de este blog

1186

Ser paciente. De paciencia y de salud, no se me dan por naturaleza. Pero las respuestas llegan y es como si entre las nubes oscuras del que podría ser o el que será se colara un rayo de sol que disipa la niebla en mi cabeza. Las respuestas llegan y los engranajes se ponen en marcha. Bien sabido es que las cosas de palacio van despacio, parece que aquí en Devon incluso un poco más, pero todo fluye y poco a poco irán sucediendo las cosas, de paciencia y de paciente. Siento la primavera llegar. Ya queda menos. Paciencia. N

1180

Luchar contra el cansancio y la soledad. Contra las espectativas, contra el no llegar. Confiar no siempre es fácil, plenamente y sin reservas, confiar. Pero siempre vale la pena, a pesar del miedo, a pesar de no saber cuáles son los planes o los tiempos. Un paso más adelante, un paso más cerca. Un nuevo trabajo. Confiar. N.

1185

Esta noche es Noche Buena. Y mañana Navidad. Las primeras que paso sola. Sola. He de reconocer que hace unas semanas era una idea que se me hacía cuesta arriba. No ha sido por falta de alternativas, sino por un sentimiento que ha surgido dentro, el de continuar hacia delante a pesar de que hay cosas en mi vida que no son como yo quisiera. Y digo esto siendo este año el que más cambios ha traído a mi vida. Cambios de los buenos, que como una moneda, tienen otra cara, a veces menos benevolente y más difícil de aceptar. Lo positivo del cambio sigue siendo increíblemente superior a los desafíos que ha acarreado. Cambiar de casa, de trabajo, de vida en un año que ya arrastraba el mal sabor de boca del 2020. Y volverán, como las oscuras golondrinas, los tiempos de pertenecer y de ser parte. Volverá el conocer y hacer nuevos amigos, compartir y ser parte de algo más allá de las cuatro paredes de mi casa. Por ahora, vuelvo a este medio, sin anunciarlo, para encontrar la voz de aquella...