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ágata

Vigeland vivía sumida en el invierno, cubierta de nieve más de trescientos días al año. La ciencia explicaba este fenómeno alegando la situación del pueblo, demasiado al norte como para que el sol se molestara en calentarlo. Sin embargo la ciencia no podía explicar un cambio que año a año sorprendía al resto del mundo. De un día para otro el frío se convertía en tibieza para transformarse seguidamente en un calor extenuante. El calor transformaba los parques, antes helados, en sorprendentes jardines. Parece ser que la aparición de las flores influía en la gente.
Ágata sufría ese cambio con un arranque de mal humor. Le molestaba que la gente se preocupara tanto de esos pocos días en los que todo se renovaba, la ropa, la decoración, las revistas, la televisión. Ella no podía entender el cambio de clima ni su influencia, pero no lo compartía. No era que le desagradara el calor, incluso le hacía ilusión plantar esas pequeñas macetas en la ventana de su cuarto y ver crecer las flores durante dos o tres escasas semanas, pero de ahí a cambiar todo su fondo de armario o lucir un moreno gracias a los rayos uva (como hacía su compañera de piso) lo veía un poco exagerado.
Según las previsiones metereológicas el sol comenzaría a caldear el ambiente en dos días, como máximo tres. Ágata estaba tranquila con la ropa que tenía que ponerse porque trabajando en la tienda de ropa solo utilizaba el uniforme y sus incursiones fuera del piso eran escasas en cuanto a salidas sociales se refiere así que no hacía mucho esfuerzo para arreglarse.
Viendo que el calor se le venía encima Ágata decidió pasar las dos semanas de la mejor manera, en casa leyendo libros o viendo películas.

de rAnita nOe

Comentarios

Martini ha dicho que…
Tendrá continuación, ¿no?
rAnita nOe ha dicho que…
claro mart-ini.. sigo en ello.
besotes

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